Seguro más de una vez escuchaste que el café espresso es el que más cafeína tiene, o que guardar los granos en la heladera ayuda a conservar el aroma. En el mundo del café circulan un montón de ideas heredadas que, en vez de ayudarnos a disfrutar de una buena taza, muchas veces arruinan la experiencia.
Nos propusimos desmitificar todo lo que gira en torno a nuestra bebida favorita. Agarrá tu taza preferida y acompañanos a repasar los 5 mitos más comunes sobre el café.
1- "El café oscuro / amargo es el más fuerte y tiene más cafeína"

El amargor no es sinónimo de fuerza ni de más cafeína. De hecho, cuanto más tostado está el grano, más cafeína se degrada durante el proceso. Un tueste muy oscuro suele tapar los atributos naturales del grano con sabores a quemado o carbón. En el café de especialidad buscamos un tueste medio que resalte las notas dulces, frutales o chocolatosas propias de cada origen, sin necesidad de taparlas con amargor extremo.
2- "Guardar el café en la heladera lo mantiene fresco"

La heladera es el enemigo número uno de tus granos. El café es higroscópico, lo que significa que absorbe la humedad y los olores de todo lo que tiene alrededor (nadie quiere un café con gusto a cebolla o queso). Además, los cambios de temperatura cuando lo sacás y metés generan condensación dentro del paquete. Lo ideal es guardarlo en su bolsa original bien cerrada (si tiene válvula desgasificadora, mejor) en un lugar fresco, seco y oscuro, como la alacena.
3- "El espresso es el método con más cafeína"

A pesar de su sabor concentrado y cuerpo Intenso, una taza de espresso no es necesariamente la que más cafeína te aporta. La extracción del espresso dura apenas unos 25 a 30 segundos, mientras que métodos como el café filtrado o la prensa francesa están en contacto con el agua durante varios minutos. A mayor tiempo de contacto entre el agua y el café molido, más cafeína se extrae. Así que si necesitás un empujón de energía largo para la mañana, un filtrado puede ser un mejor aliado que un shot rápido.
4- "El café recién molido o en grano dura para siempre"

El café es un alimento fresco. Aunque no se echa a perder como la leche, con el paso de las semanas va perdiendo sus aceites aromáticos y compuestos volátiles. Un grano tostado alcanza su punto óptimo entre los 7 y 30 días posteriores al tueste. Si podés molerlo justo antes de prepararlo, vas a sentir una diferencia abismal en sabor y aroma en comparación con un paquete que estuvo abierto meses en el mueble.
5- "El buen café no necesita azúcar... porque es intomable"

Muchas personas le agregan azúcar al café casi por hábito para tapar ese amargor rasposo. Pero la realidad es que el café comercial tradicional suele estar elaborado con granos de baja calidad o torrados (tostados con azúcar quemada para tapar defectos). El café de especialidad, cuando está bien cosechado, tostado y extraído, tiene dulzor natural y una acidez limpia. No te decimos que esté prohibido endulzarlo, pero te desafiamos a probar una taza de especialidad recién hecha sin azúcar: vas a descubrir un universo de sabores que ni sabías que existían.
Recordá: El café de especialidad no viene a complicarte las mañanas, viene a devolverle el sentido al momento de frenar. Romper con estos mitos es el primer paso para empezar a tomar con intención y disfrutar de cada taza como se debe.
