Comprar un buen café de especialidad es solo la mitad del camino. La otra mitad, y donde muchas veces fallamos sin darnos cuenta, es en cómo lo guardamos una vez que abrimos el paquete. El café es un producto fresco e higroscópico: esto significa que absorbe la humedad, el aire y todos los olores que lo rodean.

Si sentís que las primeras tazas de un paquete te salen increíbles, pero con los días va perdiendo aroma o le aparece un gusto apagado, probablemente esté sufriendo por el entorno. Acá te contamos cuáles son sus principales enemigos y cómo conservarlo como corresponde.

 

Los 3 enemigos mortales del café

Para entender cómo cuidarlo, primero hay que conocer qué es lo que lo degrada:

  1. El oxígeno: Apenas los granos entran en contacto con el aire, empieza el proceso de oxidación. Esto hace que los aceites aromáticos se evaporen y el sabor se vuelva plano.

  2. La humedad: Si los granos absorben agua del ambiente, se arruina la extracción y se altera por completo la complejidad del grano.

  3. La luz y el calor: Guardar el paquete cerca de la cocina, del horno o donde le dé el sol directo acelera la pérdida de sus compuestos volátiles.

 

 

¿En grano o molido previo a preparar?

El dilema de siempre. Si podés elegir, el café en grano siempre va a ganar la pulseada. El grano actúa como una cápsula natural protectora que retiene todos los aromas y sabores en su interior.

Cuando muelemos el café, la superficie que entra en contacto con el aire se multiplica por miles. En cuestión de tiempo, el café molido empieza a perder sus notas más delicadas. Por eso, el mejor consejo para subir de nivel tus mañanas es invertir en un buen molinillo manual o eléctrico y moler únicamente la cantidad que vas a usar en el momento.

Si preferís llevarlo molido, ¡no pasa nada! La clave acá va a ser redoblar los cuidados en el guardado para estirar su frescura lo máximo posible.

 

Preguntas sobre el guardado en casa

  • ¿Va a la heladera?: ¡Nunca! Es el error más común. La heladera no solo junta condensación por los cambios de temperatura cada vez que la abrís, sino que el café va a terminar absorbiendo el olor de la comida que tengas guardada.

  • ¿Se puede congelar?: Solo si tenés granos enteros en un paquete completamente sellado al vacío que no vas a usar por meses. Para el consumo semanal o diario, no hace falta y es contraproducente por la humedad al descongelar.

  • ¿Lo puedo dejar en la bolsa?: Existen granos que se comercializan en bolsas de especialidad que vienen diseñadas con una válvula desgasificadora unidireccional. Esta válvula permite que los gases naturales del tueste (CO2) salgan, pero no deja entrar el oxígeno. Si la cerrás bien sacándole todo el aire sobrante, es el mejor contenedor que podés tener.

 

Almacenamiento perfecto

  1. Bolsa cerrada o frasco hermético e opaco: Si no usás la bolsa original, elegí un contenedor con buen cierre hermético que no sea transparente (o guardalo dentro de un mueble a la sombra).

  2. Lugar fresco y seco: La alacena es el lugar ideal, lejos del calor del horno, la pava eléctrica o ventanas.

  3. Comprá lo que vas a consumir en el mes: El punto óptimo del café tostado suele darse entre los 7 y 30 días posteriores al tueste. No sirve de nada acumular paquetes por meses; es mejor comprar fresco a medida que vas tomando.

 

Cuestión de tiempo y pausa

Cuidar tus granos en casa es parte del mismo ritual que disfrutás cuando te sentás a tomar esa primera taza a la mañana. Darle el espacio y la conservación adecuada a tu café es la mejor forma de respetar el origen, el tueste y, sobre todo, tu coffee moment.

 

 

 

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